Según lo publicado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) nunca antes en la historia de la humanidad el número de personas que se traslada de un lugar a otro había sido tan significativo. Actualmente hay cerca de 192 millones de personas viviendo fuera de su país de origen, lo que representa alrededor del 3% de la población mundial y va a seguir creciendo.
Por lo que, lejos de ser un problema coyuntural y temporal, como se piensan en muchas de las sociedades desarrolladas, las migraciones van a adquirir mayor importancia y se van a convertir en uno de los temas determinante del siglo XXI. Ya ha empezado ha ser uno de los problemas que más preocupan a nivel mundial, escalando puestos en la lista de problemas cruciales que los países del mundo desarrollado deben afrontar y ocupa el primer lugar de las agendas políticas.
Aunque la temática de la migración es compleja y diversa, un creciente número de personas reconoce que la migración es un componente esencial e inevitable de la economía y de la vida social de cada país, y que si se encauza de forma ordenada y adecuada puede ser beneficiosa tanto para los individuos como para las sociedades.
En el siglo XXI, el movimiento de personas será aún más significativo debido a las tendencias globales subyacentes a la movilidad mundial actual como:
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las tendencias demográficas
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las disparidades económicas entre los países en desarrollo y países desarrollados.
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la liberalización del comercio que requiere una fuerza laboral móvil
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las redes de comunicación que conectan todo el mundo
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la migración trasnacional.
Por todo ello las políticas deben desarrollar una perspectiva global ante el fenómeno multidimensional de la migración y para poder encauzarla, además los gobiernos no pueden actuar por si solos ni con únicamente politicas represivas.
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