Deslocalización de empresas ¿Causa o efecto?

Para conocer el significado de la “deslocalización de empresas” nos es de gran utilidad la concisa definición que realiza Marta Muñoz Guarasa: “traslado de actividades productivas desde países industrializados a países en vía de desarrollo caracterizados por poseer niveles sensiblemente inferiores a su renta per cápita y, por consiguiente, en el salario medio de la población”  (Boletín Económico de Información Comercial Española), pero si lo que queremos es ejemplificarlo, todos podemos reconocerlo en la famosa multinacional NIKE cuyo uso de mano de obra vietnamita y china ha sido reiteradamente comentada y en ocasiones criticada.

Este “fenómeno deslocalizador” no es algo nuevo, aunque si es cierto que en la última década ha sido más incipiente entre las empresas europeas de peso. El objetivo primero es el de conseguir seguridad competitiva ya que en nuestro mercado factores como la calidad son homogéneos, por lo que estas organizaciones tienden a recurrir a la búsqueda de una disminución de costes que derive en precios “mas competitivos” sin tener en cuenta cuales son las consecuencias que esto conlleva para la estabilidad del país de origen. Consecuencias graves e importantes como la amortización de puestos de trabajo ofrecidos por estas empresas emigrantes y por ello el aumento de la tasa de desempleo, que deriva en una disminución del poder adquisitivo del ciudadano y empobrecimiento económico de la nación.

Y ¿que supone este factor en el país de destino?

Evidentemente, se genera una riqueza basada en el aumento de empleo, derivando en flujos de capitales que benefician al desarrollo del país.

Pero, ¿este crecimiento económico es realmente sostenible?

No podemos negar los beneficios económicos para el empresario causados por condiciones laborales precarias en comparación a las existentes en nuestro país, como un salario mínimo inferior, desregularización de la jornada de trabajo, carencia de derechos laborales,… sin embargo, si llegara al punto en el que esta nación se desarrollara por completo, y sus ciudadanos exigieran mejoras laborales, podría ser ella misma victima de un nuevo fenómeno deslocalizador hacia países “menos desarrollados”, al dejar de tener atractivo para empresarios potenciales.

Por todo lo antes señalado y analizando la situación económico-laboral de nuestro país en la actualidad, quizás sea momento de reflexionar si la deslocalización de empresas es causa o es consecuencia de graves situaciones económicas. Deberíamos tratarlo con especial cuidado, ya que lo que a priori puede parecer una solución empresarial a la grave situación que estamos sufriendo, puede derivar a largo plazo en una nueva losa para el país.

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3 pensamientos en “Deslocalización de empresas ¿Causa o efecto?

  1. Cuando uno piensa sobre la deslocalización es muy difícil dar una opinión que no genere ningún conflicto desde alguno de los afectados. ¿Es buena? ¿Es mala? La respuesta parece que depende de quién es el afectado. Desde el punto de vista del empresario la deslocalización se verá como algo positivo ya que el ahorro en los costes de producción, hará que aumenten sus beneficios económicos. También puede considerarse como algo positivo para el país de destino, ya que genera riqueza y aumenta el empleo de este país. Al contrario, en los países de origen, la deslocalización se puede percibir como algo negativo, ya que aumenta la desocupación y el desempleo, debido a que esos puestos de trabajo se trasladan a otros países menos desarrollados.
    De lo que no parece haber duda es que la deslocalización es una tendencia irreversible de la globalización, y tiene un gran impacto para la sociedad, el empleo, las empresas y los Gobiernos.

  2. El fenómeno este de la deslocalización, con el paso de los años, puede desembocar en lo que se llama el pez que se muerde la cola, ya que llegará un momento como bien indican en el post, en que esos países, a los que se ha trasladado la producción de un determinado producto, se desarrollen y las empresas de allí quieran trasladar su producción a otros países menos costoso, éste último se desarrollará, y así sucesivamente.
    Por otro lado, pienso que esto es perjudicial para los países en los que inicialmente tenían instaladas las marcas su producción, ya que la deslocalización implica el cierre de las fábricas de aquí con lo que todo esto conlleva, pero principalmente una cosa: extinción de contratos.

  3. Estoy de acuerdo con que la deslocalización lleva consigo una grave repercusión en el país de origen, pero por otro lado esto también implicaría mejorar la competitividad de nuestras empresas en un mercado global a través de menores costes laborales, carga impositiva reducida, presión medioambiental débil lo que provoca una reducción de los precios de sus productos. El procesos de deslocalización empresarial incrementan todavía más las ganancias de los empresarios, sin revertir en un incremento proporcional de creación de nuevos puestos de trabajo y si se creasen algunos unas condiciones laborales cada vez más precarias.
    Como conclusión me gustaría destacar que bajo mi punto de vista una solución para frenar o invertir la tendencia de empobrecimiento de las condiciones de trabajo a todo el mundo, sería someter el comercio internacional al cumplimiento real de los diferentes convenios internacionales sobre derechos laborales, como la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y su seguimiento.

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