Las empresas de economía social como motor del desarrollo económico y social

Debido a la incidencia que ha tenido sobre una considerable masa poblacional europea la aparición e irrupción de la crisis económica y financiera en el año 2008 y que alcanza hasta nuestros días, se han perdido un gran volumen de puestos de trabajo, ya que igualmente el propio tejido empresarial nacional e internacional tuvo que hacer frente a infinidad de contratiempos de una gravedad considerable, con lo que en muchos casos, dichas empresas optaron por reducciones de personal cuantiosas, debidas en parte, por las caídas de beneficios o directamente por el cierre por la quiebra de los negoocios.
Ahora bien, teniendo en cuenta los problemas y dificultades, derivados de la situación de crisis económica y financiera, que han golpeado de una forma tan agresiva a las empresas y, por ende, a los empleos de los trabajadores de éstas y sus familias, hay que recalcar como los efectos de dicha crisis sobre los empleos han sido más moderados en las empresas de economía social en comparación a las dificultades a las que han tenido hacer frente las empresas privadas tradicionales.
Tanto es así que dichas empresas de economía social fueron capaces de resistir a la primera fase de la crisis de una manera más favorable que las empresas pertenecientes al sector privado, aunque con posterioridad, como consecuencia del agravamiento y endurecimiento de las condiciones del momento, las empresas de economía social también sufrieron pérdidas de empleo.
Las empresas de economía social representan un modelo empresarial dinámico y flexible para la promoción del desarrollo económico y la generación de riqueza, a la vez que impulsa un crecimiento económico y un progreso social de las propias regiones.
Se puede percibir por tanto, como las empresas de economía social gozan de las capacidades necesarias para la creación de empleos y su mantenimiento durante un período de tiempo más o menos prolongado; características estas últimas que las hacen ideales, sobre todo en períodos de recesión económica.
No por ello, en ningún momento, se ha de despreciar la opción de la empresa privada a la hora de conseguir puestos de trabajo pero parece evidente que dichas empresas y empresarios privados se decantan, en infinidad de ocasiones, por la consecución de beneficios y dividendos en un corto plazo de tiempo, además de su dependencia de los mercados gobales para el desarrollo de sus actividades comerciales y la posterior consecución de los primeros. Es por esto mismo por lo que la empresa privada asume y supone mayores riesgos en lo que se refiere a la vigencia temporal de las mismas y al mantenimiento de los puestos de trabajo.

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